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Una visita a lo expresado en distintos medios sobre la mismas noticias

Con una doble pirueta en el aire La Nación intentó remediar su portada del domingo

22-06-2010 /  La comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara de Diputados citó hace dos semanas al embajador Sadous para declarar sobre su denuncia ante la justicia en relación con los negocios de empresas argentinas con Venezuela. La semana pasada, el Embajador no asistió, y los medios del establishment atribuyeron ese faltazo a una orden de la Cancillería. En ninguna de las notas se mencionaba la fuente de esa versión. Sadous tampoco hizo pública esa supuesta negativa del Palacio San Martín para que el asistiera al Congreso. Por ello, para aventar todo tipo de especulaciones, Taiana aclaró, en un comunicado, que la Cancillería no objetaba la presencia del funcionario en la comisión.
Cuando Timerman remplazó a Taiana, La Nación tituló en tapa “El gobierno busca evitar que Sadous vaya al Congreso”. Lo hizo el domingo 20 de junio utilizando un tercio de su portada. En la nota, sólo se consignaban fuentes no identificadas. Ese mismo día, Página/12 publicó un reportaje al nuevo canciller, en el que este no objetaba la presencia de Sadous en el Congreso y sólo aclaraba que la ley le impedía al funcionario revelar secretos confidenciales. Por supuesto, nada de lo que declaró Sadous ante la justicia es secreto confidencial, pues sus declaraciones fueron reproducidas por todos los medios de comunicación y por el propio Sadous en algunos reportajes. Es así como el mismo domingo La Nación quedó desmentida por las declaraciones del nuevo canciller a Página/12. Sin embargo, y sin querer dar el brazo a torcer del todo, el lunes el matutino llevó a tapa un titular que decía “Sadous declara en el Congreso pero condicionado por el gobierno”. Allí se consignaba que Timerman no había revocado la posición de Taiana de permitir la presencia del embajador en diputados, pero se tergiversaban sus declaraciones a Página/12, interpretándolas como una presión.
En ningún país del mundo el cumplimiento de la ley puede ser considerado una presión. Los funcionarios de la Cancillería no pueden revelar secretos confidenciales sin violar las normas vigentes. Sadous, quien es un experimentado embajador de carrera, no desconoce esa regla, y la aclaración de Timerman lejos de ser una presión se encuadra en los deberes que tiene como nuevo titular del Palacio San Martín. La Nación se equivocó con su título del domingo y al intentar disimularlo tergiversó lo obvio: cumplir la ley no puede ser considerado un condicionamiento ni una presión. Hubiese sido preferible pedirle disculpas al lector y no seguir forzando la noticia.


Imagen de tapa de La Nación
 
El levantamiento del corte
 
Página/12, La Prensa y La Nación estuvieron en el mismo puente, pero vieron situaciones distintas.

Cruzar el puente por primera vez después de tres años y medio resultó ser un acontecimiento muy importante para los vecinos de Gualeguaychú y Fray Bentos. La Nación llevó a tapa el tema, resaltando que muy pocos uruguayos se animaron a cruzar el puente por miedo a la reacción de los asambleístas. En la nota del decano de los matutinos porteños pueden encontrarse frases de uruguayos que sustentan esta tesis. Es difícil saber cuánto hay de subjetivo en la crónica del periodista que llevó adelante la nota, pero lo que seguramente es un dato objetivo es que 900 autos cruzaron hacia el
Uruguay y 300 lo hicieron hacia la Argentina. Esa cifra, consignada en La Nación y ratificada en Página/12 y en La Prensa, es un número que, comparado con la cantidad de habitantes de cada una de las ciudades, guarda una relación consistente. Esa cifra dura, más un clima que a los ojos de los cronistas de Página/12 y La Prensa resultó ser completamente diferente, llevó a que ambos diarios titularan “Mates y rutina especialmenen la otra orilla” y “Muchos vehículos por Gualeguaychú”. En las
notas de los matutinos se recogen frases que hablan de lo apacible que transcurrió el día para los ciudadanos de ambas orillas y el clima de normalidad que se respiraba en las ciudades. Por otra parte, ninguno de los tres diarios menciona incidentes de violencia o algún cruce verbal que pudiera sostener, aunque más no sea, un poco la tesis elaborada por La Nación. Eso lleva a la siguiente pregunta: ¿cómo es posible que tres periodistas vean las cosas de modo, no sólo tan diferente, sino tan opuesto? La respuesta a por qué La Nación resalta el miedo de los uruguayos puede entenderse si se ha seguido con atención la postura editorial que el matutino ha mantenido sobre este conflicto.




La Nación no sabe si quiere o no quiere que se respete la libertad de expresión

El análisis de la editorial del diario La Nación no requiere en esta oportunidad de una exégesis interpretativa ni de una sucesión de razonamientos lógicos.
Sólo es necesario contraponer dos frases para entender el difícil vínculo que tiene el diario de los Mitre con la libertad de expresión, la censura y la prensa. Refiriéndose a lo escandalosa que se ha vuelto la televisión de hoy, especialmente a lo que ocurre en el programa de Marcelo Tinelli, el editorialista afirma dos cosas que son insostenibles simultáneamente. Por un lado, afirma “No importa si los organismos o las autoridades competentes siguen brillando por su ausencia”, destacando la falta de intervención gubernamental frente al fenómeno de este tipo de producción televisiva. Por otro, el editorial dice: “Por supuesto, no clima de normalidad que se respiraba en las ciudades. Por otra parte, ninguno de los tres diarios menciona incidentes de violencia o algún cruce verbal que pudiera sostener, aunque más no sea, un es cuestión de reclamar ninguna forma de control o censura que implique restringir la libertad de expresión”. ¿En qué quedamos? ¿Los organismos que regulan la actividad deben o no intervenir en el asunto? Si no lo hacen, reciben críticas por hacer brillar la ausencia, y si lo hacen, de seguro será una etapa más de la “feroz embestida del gobierno sobre la libertad”. 

   
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