Sencillo y sereno, Norberto
Galasso mide todas sus palabras. En el segundo piso de la sede de Smata
en la ciudad, recibió a la prensa. Asegura que el kirchnerismo es la
expresión política “que más se acerca a lo que fue el peronismo
histórico”, aunque reconoce falencias y contradicciones en el gobierno
nacional. Sin embargo, al dar un vistazo a los personajes de la
oposición como Cobos, Reuteman, Duhalde y Solá, el historiador y
ensayista se aferra a las gestiones del matrimonio sureño. Y encuentra
en los tres mandatos de Néstor Kirchner como gobernador de Santa Cruz,
el argumento para comprender su apuesta para dirigir el Partido
Justicialista: “Creo que ha tendido a armar por arriba”, apuntó.
Para el historiador, será necesario “exigir al Frente para la Victoria
una profundización de todas las medidas positivas que tomaron, una
eliminación de aquellos personajes que son negativos, y en el trazo
largo habrá que gestar un frente nacional, cuya dirección profundice
mucho más lo que se está haciendo”.
Galasso llegó a Mar del Plata para brindar una charla sobre John W.
Cooke y la vigencia de sus ideas. Fue el marco que tuvo la agrupación
política que lleva su nombre, para presentarse en sociedad.
Galasso llegó con gran interés a brindar la conferencia. “Me parece que
una de las claves para esta época es que aparezcan agrupaciones, que se
construya por abajo, que los sectores militantes se vayan nucleando, se
termine con esta dispersión, que se ha producido por muchos motivos: la
dictadura genocida, la traición del menemismo”. Recordó el voto bronca
del 2001 y afirmó que “la ciudadanía está desconcertada frente a una
dirigencia que se quería que se fueran todos, pero se quedaron casi
todos y aparecieron otros peores todavía”.
“Hay que celebrar las agrupaciones que nazcan desde la militancia y más
tomando el nombre de Cooke, que es toda una identificación con lo mejor
del peronismo”, remarcó.
- Un hombre que anticipó los antagonismos que se daban dentro del
peronismo.
- Él era uno de los pocos hombres que hablaba con Perón mano a mano. En
su correspondencia, que es muy rica, en un momento le dice que es el
gran contenedor, aglutinador, pero cuando usted no esté, qué va a pasar
con un movimiento donde hay antagonismos internos muy fuertes. En cierto
sentido estaba anticipando lo que se produjo después del 20 de junio en
Ezeiza. Los antagonismos no se resolvían ya con argumentos sino a
balazos. Cooke insistía en esto y creo que la discusión en las cartas es
muy importante. Por su ímpetu, porque venía de la Revolución Cubana,
decía que había que desembarazarse de los obispos, de los generales.
Perón le decía que todo lo que se eche, se va a la contra. Lo que queda
flotando de esa conversación es que el frente es necesario: la cuestión
es quién lo dirige. El frente es indispensable porque sino la gente que
no está ahí se va al frente reaccionario. Hernández Arregui decía que la
clase media era el queso del sándwich y que era media del toda: medio
culta y medio ignorante, medio cobarde y media valiente. Algo de eso
hay: la clase media fluctúa y los medios de comunicación y la escuela y
grandes intelectuales influyen para confundirla, atraparla en el
discurso de la clase dominante para que sea funcional.
- ¿Qué representa el peronismo en la actualidad?
- El peronismo son dos cosas. Una, es muy respetable: el sentimiento
profundo que ha quedado en la mayor parte de la clase trabajadora de un
período histórico donde vivió como nunca –del 45 al 55- no sólo por las
condiciones materiales sino en cuanto a la dignificación de la clase
trabajadora. Esto se ha trasmitido de generación en generación y uno se
encuentra con gente que con gran orgullo dice ‘soy peronista’, pero
después hay que preguntarle de qué clase de peronismo es. Porque se ha
producido este fenómeno que se definen como peronismo federal Reuteman o
Solá, que tienen extensiones de soja y van a jugar –si pueden- para que
se saquen las retenciones, por ejemplo. Y está el peronismo de
Kirchner, que creo que es lo que más se acerca a lo que fue el peronismo
histórico. Aquella era una época con condiciones distintas: no es lo
mismo gobernar con la clase trabajadora con ocupación plena y un gran
fervor, que gobernar un país con gran endeudamiento, el grado de pobreza
y desocupación, gobernar casi sin equipos. Kirchner llega como un avión
con aterrizaje forzoso. Está el peronismo traidor, que es el de Menem,
el peronismo liberal; el peronismo oportunista y que defiende sus
intereses; y el fenómeno del kirchnerismo, que es lo que se asemeja más
como expresión de los sectores populares, el progreso latinoamericano.
- ¿Cree que fue un paso acertado de Kirchner recostarse sobre la
estructura del PJ?
- Ese es un tema muy difícil, muy complicado. Tendríamos que haber
vivido en Santa Cruz y haber hecho política durante mucho tiempo, para
pensar cómo surge Kirchner como político. Fue tres veces gobernador:
allá no se puede hacer política de masas porque la densidad poblacional
no da. El gobernador en Santa Cruz tiene que comunicarse por teléfono,
hablar con otro gobernador, contactarse con un intendente. Arma, por
arriba. Kirchner creo que ha tendido a armar por arriba, es decir,
controlar el PJ porque sino se lo iba a tomar Duhalde y hacer acuerdos
con los intendentes. Es algo que a veces hay que hacerlo porque es una
forma de tener fuerza. Yo pienso que no se le puede a Kirchner lo que
hubiera en su lugar, a lo mejor, Evo Morales, que hubiera movilizado al
pueblo movilizado al pueblo desde abajo, habría acompañado todas las
medidas con una gran movilización popular. Pero cada uno, es cada uno.
Dentro de lo que podía dar la dirigencia peronista, en aquellos momentos
en los que Duhalde después de la muerte de Kosteki y Santillán, quiere
dejar el gobierno pero seguir controlándolo a través de Reuteman o De la
Sota, aparece Kirchner que es lo mejor que nos pudo suceder, no
teníamos otra alternativa. Muerto Perón, no sería fácil que surja otro
Perón. ¿Quién podía contener esos antagonismos que contenía Perón? Era
muy difícil. Kirchner, a su modo, intenta la trasversalidad y no le sale
bien. Era un intento de buscar una base social.
- ¿Por qué cree que falla en ese intento?
- Quizás porque la sociedad tampoco estaba para eso. No se puede cargar
toda la responsabilidad al dirigente. Se advierte ahora que la CGT, con
todas las limitaciones que puedan tener algunos dirigentes, y los
movimientos sociales importantes como los de D’Elía o Depetris, son
columnas importantes del gobierno. Tuvo que hacer acuerdo con algunos
sectores empresarios y algunos le han pagado mal, la unión industrial
por ejemplo, o los dueños del campo. Al hecho de apoyarse en compañeros
como Moyano o D’Elía fue un factor que puso a la clase media muy
crispada. La clase media no resiste que, lo que ellos llaman los
‘negros’, ocupen un lugar. Se provocó una especie de reverdecimiento del
gorilismo. En Buenos Aires es terrible: fui a cobrar la jubilación y a
la señora que estaba delante mío, la cajera le dice ‘cobra la
jubilación, el aguinaldo y 350 pesos extra que le dio el Gobierno’. la
señora le dijo: ‘hacen beneficencia ahora’. Es lo que expresa el diario
Clarín o La Nación: todo está mal. Si uno lee las primeras 20 páginas de
Clarín tiene que suicidarse y yo para colmo soy de San Lorenzo así que
hasta la parte deportiva me sale mal.
- ¿Cómo observa las contradicciones que se dan dentro del
kirchnerismo?
- Hay muchas contradicciones. Cuando designaron a Redrado, se querían
matar porque conocían quién era Redrado, cuando en su lugar iba a ir
Blejer, también. Ahora se dio una buena elección con Marcó del Pont. Las
falencias existen y no son fácilmente resueltas. Pero la cuestión es
esta: acá hay un país que se parte, en dos mitades. Los que insisten en
las críticas pero no están diciendo que van a hacer todo lo hizo
Kirchner y vamos a superarlo. Están queriendo liberar a los generales
represores y genocidas, lo que quieren es volver hacia atrás. Algunos no
sé si lo hacen inocentemente, como puede ser el caso de Pino Solanas,
pero evidentemente el gobierno algunas cosas no tiene fuerzas para
hacerlas. Son muy fáciles las posiciones testimoniales. Hay que jugar
políticamente. Hay una cosa muy importante, hablando de Cooke, que le
decía a Hernández Arregui: ‘Usted como intelectual puede hablar del
trazo largo de la historia, pero yo quiero ser político y tengo que
definirme todos los días, en medio del conflicto tal cual se da. Y no me
puedo dar soluciones maravillosas que son las que yo aspiro, sino
soluciones transitorias que van empujando en ese terreno de lo que yo
aspiro, aunque parezcan que no son todo lo radicalizadas que tienen que
ser’.
- ¿Cree que puede haber una alternativa, por fuera del kirchnerismo
pero dentro de la centro izquierda?
- En las elecciones del 2011, incluso dentro del Frente para la
Victoria, no hay otros candidatos que él o ella. No hay. Porque la
realidad llegó hasta allí. Frente a eso va a aparece Cobos, Solá,
Reuteman, que son expresión de la derecha.
- ¿Cómo tomó las declaraciones de la diputada del FpV Diana Conti,
quien dijo que para hacer política era necesario ‘tener la vida hecha’ y
‘un patrimonio muy grande’?
- Esa es la forma en la que se ha profesionalizado la política, que
sigue la mayor parte de los dirigentes políticos actuales, imaginamos la
cantidad de cientos de millones de pesos que tiene De Narváez. Pero esa
es una forma. Yo vengo de aprender de Jauretche o de Scalabrini Ortiz.
En la historia política argentina el gran protagonista es el pueblo, no
son políticos millonarios. Ahí creo que se equivoca Conti en ese
planteo. Lo que hay que tener es conducta y hay que construir, por
abajo, apuntando a la cantidad enorme de los argentinos que quieren un
país distinto y que hoy están separados, algunos escépticos. Esa es la
tarea.
www.diarioelatlantico.com - 190210
EN LA EMPRESA 25 DE MAYO HAY MAS DE 5...
Quienes alguna vez han pasado por la ...
Los soporte fue colocado aproximadame...
LA LINEA 221 NO USA LAS MONEDERAS POR...
Les deseo buenos augurios en el nuevo...