Por Néstor Leone
¿Qué cambia, en la dinámica del Frente para la Victoria, que Néstor
Kirchner sea parte del bloque?
Lo que queda claro es que el peronismo, cuando aparecen situaciones de
crisis o cuando se quiere alterar la normalidad institucional, pone a
sus figuras centrales en su primera línea de acción y asume la
responsabilidad de defender la democracia. Que el jefe del peronismo
venga como diputado implica eso.
¿Considera que hay un intento de ese tipo?
Hay que recordar que el 14 de junio de 2008 intentaron hostigar la
Quinta de Olivos. Néstor Kirchner se subió al helicóptero, pero no para
irse al exterior ni para huir, sino para ir a Plaza de Mayo. Y no se
puede negar que durante ese año y 2009 hubo varios intentos
desestabilizadores que fracasaron. Nosotros vamos a defender la
democracia y la institucionalidad en el lugar que cada momento resulte
importante.
¿Usted será su ladero en el Congreso, como el cambio de ubicación de
su oficina parece significar?
No, de ninguna manera. Simplemente voy a ser, como he sido siempre, un
militante que cumple roles y funciones según la coyuntura. Ahora, el
contador Héctor Magnetto ha hecho que todos sus amanuenses plumíferos,
periodísticos y políticos, hablen de “poder de turno”. Quiero
explicarles que sí, es el poder de turno; pero, sobre todo, el poder de
la democracia. Y contra el poder de la democracia, que siempre es por
turnos, está el poder de los poderes económicos concentrados y de las
corporaciones, que son permanentes. El señor Héctor Magnetto fue socio y
copartícipe en la desaparición de niños durante el gobierno de su amigo
José Martínez de Hoz y Jorge Rafael Videla, y fue interlocutor de
muchos gobiernos…
Incluido el de ustedes.
Incluido el nuestro, efectivamente. Y tuvo algunos hombres de su máxima
confianza en la jefatura de Gabinete. Pero, evidentemente, no le es
suficiente. Nunca le es suficiente. Las corporaciones y el poder
concentrado quieren todo el poder.
Durante este año la disputa entre el Gobierno y Clarín…
Le llamaría disputa entre las instituciones de la democracia y las
corporaciones, entre el poder de turno, que es el que la ciudadanía nos
otorga, y el poder que se cree permanente, pero que también es efímero,
como todas las cosas. Desde 1806, cada vez que los liberales se han
apoderado del poder en el Río de la Plata, lo que han hecho es vaciar
las arcas y quedarse con el esfuerzo de todos. Y cuando ya la situación
es absolutamente caótica, dejan que haya un gobierno un poco más
nacional y popular para hacer la reconstrucción del aparato productivo.
Así se repitió durante toda nuestra historia. Ahora es exactamente lo
mismo. En 2003 nos vieron con simpatía; primero, porque habíamos dejado
que un hombre de su confianza integrara nuestro gabinete. Pero no se lo
hizo por mala fe o picardía…
¿Se refiere a Alberto Fernández?
Sí, por supuesto. Se hizo porque no tenemos la visión estalinista que
tienen algunas de las principales plumas que el contador Héctor Magnetto
ha puesto en su multimedio. Provienen de otra tradición
político-ideológica y consideran que el poder tiene que ser total y
concentrado. Nosotros consideramos que los distintos estamentos sociales
y factores que hacen a la vida de una sociedad como la nuestra tienen
que estar representados en un gobierno que abarque a todos. Pero lo que
empezó a molestar es que este Gobierno acotó la discrecionalidad que
tenían algunos representantes de esas corporaciones y a fortalecer el
ejercicio del poder de quienes provienen del voto popular. Eso es lo que
no fue admitido por Magnetto y sus adláteres.
¿No cae en una especie de personalización o empecinamiento cuando
hace una referencia constante a Magnetto? ¿No simplifica un proceso y
una realidad mucho más compleja?
Cuando se critica al peronismo centrándose en Cristina o en Néstor
también se personifica. Lo que pasa es que el contador Héctor Magnetto
es la personificación de la alianza y la colaboración estrecha con
Martínez de Hoz y, desde entonces, con cuanto gobierno haya habido.
Repito: incluso con el nuestro. Claro, con la promesa de que iban a
respetar el funcionamiento institucional. Pero cuando ya habíamos
terminado la reconstrucción, nos dicen que cumplimos nuestro ciclo y que
ahora volvían ellos. Así llegó la fractura. El Gobierno no se quedó
sólo con la reconstrucción sino que avanzó hacia el núcleo duro del
antiguo modelo. Tal vez el hecho más importante de estos dos últimos
años haya sido que los factores de poder, que decidían sobre la vida y
las condiciones de producción y eran desconocidos por más del 90 por
ciento de los argentinos, ahora tengan luz pública. Se sabe quiénes son y
cómo actúan.
El Gobierno perdió la adhesión de sectores importantes de la sociedad
no sólo por la acción de estos medios. ¿Cuál es la autocrítica?
Es cierto que había una necesidad de integrar a
sectores políticos, sociales, empresariales, pero me parece que debía
habérsele acotado un poco antes el poder de algunos de ellos.
¿Eso es todo?
Ésa es mi interpretación.
¿Qué lectura hace de lo que pasó estos días
alrededor del Fondo del Bicentenario y el caso Redrado?
Lo que sucedió no deja de ser una discusión sobre aspectos
instrumentales o técnico-jurídicos. El gran debate que tenemos que dar
es qué se tiene que hacer con la deuda externa, porque los que se oponen
a este modelo de crecimiento y distribución del ingreso no lo dicen. Y,
como no lo dicen, tengo que suponer que cada uno de ellos va a hacer,
si tuviese la oportunidad, lo que hicieron cuando les tocó gobernar. Por
ejemplo, los Rodríguez Saá, declarar el default, con las consecuencias
que ya soportamos. O los radicales, hacer un megacanje, con el cual
vamos a pagar el doble de intereses por la deuda y 456 millones de
dólares de comisión. Y Eduardo Duhalde, supongo, que querrá desvalorizar
la moneda. No planteo que quien haya estado en la función pública y
quien haya cometido errores o haya tomado medidas que no dieron los
resultados esperados no puedan seguir opinando. Pero, antes, tendrían
que hacerse cargo de lo que intentaron y de ver cómo les fue.
Cobos y Redrado
La controversia sobre las reservas puso, nuevamente, en discusión la
figura del vicepresidente Julio Cobos por el rol que habría jugado en el
caso Redrado.
No, que habría jugado no. Que jugó. Las conversaciones con el contador
Héctor Magnetto existieron. Y no estoy tocando, con esto, al gremio
periodístico, porque este señor jamás firmó una nota. Es un contador,
que entró como empleado en un diario y terminó como dueño. Parece que le
pagaban un buen sueldo y ahorraba bastante. Pero las conversaciones
existieron. Y también existieron las conversaciones con Hernán Pérez
Redrado. Nadie, hasta ahora, pudo desmentir eso.
¿Entonces?
Va a pasar lo mismo que con el presagio de Hugo Biolcati y Mariano
Grondona, cuando anunciaron que el 29 de junio asumía Cleto Cobos. Va a
fracasar el intento desestabilizador. La sociedad y la democracia están
suficientemente consolidadas como para que esto pase.
Respecto de Cobos, ¿debería renunciar?
Respecto del funcionamiento de las instituciones… Acá lo importante no
son las personas, sino las instituciones. No hay ninguna democracia
occidental o países con nuestro sistema donde el representante del
Ejecutivo en el Parlamento sea la cabeza de la oposición. Pero el hecho
institucional más grave de los últimos años fue que el jefe del cobismo
de la provincia de Buenos Aires y virtual jefe de campaña de Cleto
Cobos, Daniel Katz, haya anunciado hace quince días que la fórmula sería
Cobos-Ricardo Lorenzetti, el titular de la Corte Suprema. Es de una
gravedad institucional no suficientemente comprendida. Dos de las
cabezas de los tres poderes del Estado están, a través de un vocero
político, anunciando una fórmula. Si esto no merece, por lo menos, una
acordada de la Corte, aclarándolo, tengo el derecho de pensar que todo
se hace en el marco de una campaña electoral.
La interna del PJ
En 2011, ¿Néstor o Cristina?
Los candidatos los vamos a decidir no antes de mediados de 2011. Si la
elección tuviera que ser dentro de sesenta días, indudablemente nuestro
candidato sería Néstor Carlos Kirchner.
La reforma política, entre otras cosas, convierte en obligatoria,
simultánea y abierta la elección interna. ¿Quién cree que sería su
rival?
¿De qué partido?
Del Partido Justicialista. ¿En la interna?
No sé. Puede haber muchos compañeros dirigentes del peronismo, que estén
dentro del Partido Justicialista, que no hayan sido candidatos por
otros partidos y tengan aspiraciones.
A Carlos Reutemann, por ejemplo, ¿lo ve como contrincante posible?
No sé si va a querer serlo. Por supuesto que tiene derecho. Él nunca se
fue del Partido Justicialista ni fue candidato por otro partido.
¿Felipe Solá?
Fue candidato por otro partido.
Pero podría serlo.
Es una afirmación suya.
Duhalde parece estar de regreso y con intenciones de intervenir en la
interna. ¿Cómo lo ve?
Ojalá se presente como candidato. En los momentos decisivos y
trascendentes tenemos que asumir la responsabilidad de disputar la
representatividad y ejercerla. Entonces, si el doctor Eduardo Duhalde
quiere participar en la vida política argentina y no confirma su
adhesión a otro partido, puede hacerlo. A partir de allí, los afiliados
decidirán qué rol tiene que cumplir.
¿No temen que, en internas abiertas, el votante independiente se
vuelque contra Kirchner?
En 2011 vamos a hacer la mejor propuesta posible, sobre la base de los
programas históricos del peronismo, adecuados a este tiempo, e
independientemente de la especulación sobre el resultado electoral. Pero
vamos a ganar.
¿Lo ve a Kirchner en segunda vuelta, entonces?
Veo al candidato del peronismo ganando las elecciones y jurando el 10 de
diciembre de 2011.
Revista Debate
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